sábado, 3 de septiembre de 2011

Pearl Jam Twenty (I)

Este 2011 Pearl Jam celebran 20 años de carrera, lo que es todo un logro para un grupo que nació en medio del inestable fenómeno “grunge”. A diferencia de otras bandas de la época, Pearl Jam no vieron truncada su historia de manera prematura por ningún hecho trágico y, por otro lado, tuvieron la habilidad y la ilusión suficientes para hacer evolucionar su música hasta convertirse en los clásicos del rock que son en estos momentos. Con sus integrantes bien entrados en la cuarentena, nueve discos de estudio y varios recopilatorios y álbumes en vivo, Pearl Jam siguen en la brecha con las mismas ganas de siempre. Prueba de ello es la gran apuesta del grupo por los directos, donde demuestra divertirse tanto como su público ofreciendo set lists siempre diferentes y repletos de sorpresas y momentos memorables.

Para conmemorar a lo grande estas dos décadas de historia, Pearl Jam ha programado un festival de música propio este fin de semana en Alpine Valley (Wisconsin). La banda se ha rodeado de amigos para ofrecer a sus fans dos días inolvidables. Así, aparte de toda una serie de bandas no demasiado conocidas, pasarán por el escenario de este Destination Weekend grupos como Mudhoney, The Strokes y Queens of the Stone Age.

Los que ya están en Alpine Valley han comentado ya en las redes sociales que Chris Cornell (cantante de Soundgarden y gran amigo de Pearl Jam) ha intepretado en las pruebas de sonido los temas Hunger Strike y Say Hello to Heaven, ambos de Temple of the Dog, el supergrupo que formaron miembros de Soundgarden y Pearl Jam a principios de los 90. Deducimos, por tanto, que los momentos especiales están garantizados en este festival.

Más allá de los conciertos de este fin de semana y de la gira posterior por Canadá, el grupo de Seattle también ha decidido celebrar este 20 aniversario con la edición de un documental que repasa su carrera. La película, que se estrenará en cines de todo el mundo el próximo 20 de septiembre, ha sido dirigida por Cameron Crowe, amigo de la banda y realizador de aquella nostálgica Solteros (Singles) donde hacían divertidos cameos miembros de Pearl Jam, Soundgarden y Alice in Chains. En España ya se ha confirmado que el documental recalará (aún no está muy claro si en un pase único) en algunos cines de la cadena Yelmo.

Paralelamente a la proyección de la película, se editará su banda sonora y un libro que repasa los 20 años de Pearl Jam. Todo bajo el nombre de PJ20.

Sin duda son días emocionantes para los seguidores del grupo, incluso para aquellos que vivimos el festival de este fin de semana a muchos quilómetros de distancia y que envidiamos a los que están disfrutando de él. Aunque descubrí a Pearl Jam relativamente tarde (por entonces ya habían editado su tercer disco y, por lo tanto, habían completado la insuperable trilogía Ten-Versus-Vitalogy), la banda me ha acompañado durante muchos años de mi vida y me ha dado grandísimos momentos que nunca olvidaré. La celebración de estos 20 años de carrera es una buena excusa para traerlos a un primer plano y volverlos a experimentar.

lunes, 29 de agosto de 2011

Noche de verano con Mishima

Manel, Els Amics de les Arts, Antònia Font... son nombres en boca de todo el mundo desde hace un tiempo. Son los principales representantes del nuevo pop en catalán, que se ha reinventado y tiene poco que ver con la música que tocaban en los '90 grupos como Sau, Sopa de Cabra o Els Pets. Manel son sin duda los que llevan la palma en cuanto a repercusión. Desde que se dieran a conocer en el concurso Sona 9 en 2007, los barceloneses han pasado de boca en boca y se han convertido en todo un fenómeno mediático. Su mezcla de pop y folk ha calado tan hondo que su segundo disco, publicado hace unos meses, se lanzó acompañado de una estrategia de marketing al nivel de los álbumes de los grandes artistas extranjeros. La expectación que levantó 10 milles per veure una bona armadura llevó al grupo a encabezar las listas de ventas en España y a diseñar una gira que, entre otros lugares, contemplaba Madrid.

Pese al entusiasmo que ha despertado esta nueva escena de pop catalán, ninguno de los grupos antes mencionados ha conseguido aún seducirme. A pesar de que les reconozco los méritos, no acabo de disfrutar con ese costumbrismo moderno que ha puesto de acuerdo a gente de varias generaciones. Posiblemente ese seguimiento masivo se me ha hecho un poco antipático, lo reconozco, aunque tampoco creo que haya sido determinante a la hora de decidir si ese tipo de música me gusta o no. De hecho, hay un grupo que se podría englobar en esta "nueva" corriente que sí me ha conquistado. Se trata de Mishima, una banda nacida en 1999 y que, por lo tanto, es bastante más veterana que las citadas Manel y Els Amics de les Arts. Las letras de su primer álbum, Lipstick traces (2000), y de su segundo CD, The fall of public man (2003), eran en inglés. En su tercer disco, Trucar a casa. Recollir les fotos. Pagar la multa (2005), el grupo que lidera David Carabén decidió, no obstante, pasarse al catalán y convertirse en un referente del indie "fet a casa nostra".

Descubrí a Mishima hace muy poco. Tarde, como siempre. Fue gracias a un documental de TV3 en que precisamente se hablaba de los cuatro grupos que han "convulsionado la escena catalana del pop de los últimos años": Manel, Els Amics de les Arts, Mishima y Antònia Font. Me gustó la manera de hablar de Carabén y la vocación "global" de su música. Una música que despertó mi interés y donde me pareció percibir algo especial.


El pasado martes 22 de agosto, Mishima ofrecieron el concierto principal dentro de las fiestas de mi barrio, Sants. Era la excusa perfecta para verlos en directo y confirmar si realmente valían la pena. En una noche de verano especialmente calurosa, el grupo barcelonés ofreció un setlist muy similar al habitual, donde se incluyen temas de sus tres últimos álbumes, aquellos grabados en catalán. Pude apreciar que la música de Mishima crece sobre el escenario, alimentada por una intensidad que no está tan presente en los discos, por lo general bastante intimistas. Temas como No et fas el llit, Llavors tu, simplement o Sant Pere suenan especialmente emocionantes en directo, gracias a nuevos matices y, en ocasiones, a la incorporación de partes instrumentales no presentes en la grabación de estudio.

Al margen de las cuestiones meramente musicales, Mishima tiene una baza importante en sus letras (escritas por David Carabén), pequeños poemas a menudo difíciles de recordar y que, precisamente por eso, nos sorprenden por su belleza en cada nueva escucha. Aquí van algunos ejemplos:

LA TARDA ESCLATA

T'hauria de dir el que vols sentir
hauria de fer el que tothom espera de mi
però de sobte el sol
perfora un gran núvol
i la tarda esclata
com si fos un matí.

En aquest intercanvi aparent
les veritats es confonen
el covard és valent
i en l'estona que passa
entre que ho veig i ho entenc
va creixent la certesa
que no ens necessitem
però ens tenim.

LA FORMA D'UN SENTIT

Tu també, potser sense saber-ho,
en algun moment, has volgut ser
una cançó, que algú et cantés,
ser melodia a la boca d'un
desconegut, sonar precisa
i tan lleugera com sentida,
verdadera, adoptar la forma d'un
sentit que es busca.
Admet que tu també, potser
sense saber-ho, en algun
moment, has volgut ser una
cançó, potser sense saber-ho,
en algun moment, fins i tot has
cregut en l'amor.

martes, 23 de agosto de 2011

Una serie sobre la VIDA

Ya hace diez años que se estrenó en el canal HBO una de las series más aclamadas por la crítica, A dos metros bajo tierra (Six Feet Under). Alan Ball, guionista de la magnífica American Beauty y más recientemente de la serie sobre vampiros True Blood, es el responsable de este gran producto televisivo, que contó con cinco temporadas y que se cerró en 2005 con un memorable capítulo final.

(Sé que voy a destiempo pero hasta hace unos días no había podido ver la serie al completo. Ya se sabe que las televisiones españolas no cuidan demasiado este tipo de productos, que muchas veces se extravían en horarios imposibles. Después se extrañan de que caigan las audiencias y la gente acabe optando por descargar las series de internet...)


Aún me siento conmocionada tras visionar el último episodio de A dos metros bajo tierra, Todos te están esperando (Everyone's waiting). La enorme carga emocional de este capítulo, y en especial de su epílogo, pone el colofón perfecto a una serie que se sirve del hilo conductor de la muerte para hacer un estudio en profundidad sobre la vida. A dos metros bajo tierra no es un serie de acción ni de grandes misterios pero, aún así, te mantiente enganchado a la pantalla, ansioso por ir más allá en el conocimiento de un elenco de antihéroes a cual más imperfecto. Incluso el guapo Nate Fisher, interpretado por Peter Krause, no se escapa del juego de luces y sombras que impregna toda la serie.

Precisamente el reparto es uno de los fuertes de A dos metros bajo tierra. No hay una sola nota discordante. Todos los actores están magníficos en sus respectivos roles, lo que sin duda da mayor credibilidad a una serie donde a menudo se juega con situaciones sentimentales límite.

A lo largo de cinco temporadas, es difícil no acabar sintiendo afecto por cada uno de los personajes que forman la familia Fisher y su entorno. Por eso talvez me ha alegrado tanto que los últimos episodios de la serie hayan conseguido reconciliarme con la rebelde Claire Fisher, la benjamina de la familia, que parecía apuntar a una degradación absoluta en capítulos anteriores. Es más, es justo este personaje el que lleva la "carga" del final de la serie. Es en su mirada donde se cierra la historia. Y vaya si se cierra, aquí no hay cabos sueltos, sólo la constatación de que, como nos ha mostrado A dos metros bajo tierra desde su primer capítulo, "Todas las cosas. Todas las personas. Todos los lugares. Tienen su final."

Para aquellos que aún no hayan visto la serie, aquí van algunas "excusas" para darle una oportunidad:

  • A dos metros bajo tierra supera lo que es un simple producto televisivo para acercarse al buen cine. Buena prueba de ello es su último capítulo, lleno de momentos antológicos y sutilezas visuales.
  • Después del éxito de Michal C. Hall como simpático pero temible asesino en la serie Dexter, ésta es una buena oportunidad para verle en un papel muy diferente. 
  • Que una serie transcurra en una funeraria no significa que no sea divertida. El humor negro es un filón.
  • El atrevimiento también es un punto fuerte de A dos metros bajo tierra. La muerte, el sexo, la política... todo es susceptible de ser expuesto en primer plano.
  • El hecho de que el personaje de Claire sea artista nos permite disfrutar de grandes momentos creativos. Es muy recomendable visitar la página web oficial de la serie, donde se recogen las fotografías de la pequeña Fisher que aparecen en la serie.
  • La banda sonora está muy cuidada y enmarca grandes momentos de la serie. Ahí está, por ejemplo, la utilización del tema Lucky de Radiohead en el 3r capítulo de la 4ª temporada.
  • Los secundarios son de lujo. Kathy Bates, Justin Theroux y Lili Taylor tienen papeles importantes en algunos momentos de la serie.


jueves, 21 de julio de 2011

Català-Roca en La Pedrera

En la era del megapíxel (¿quién da más?), el reconocedor de sonrisas y el Photoshop, es agradable acudir de vez en cuando a los maestros de la fotografía y admirar el enorme mérito de sus obras. Una buena oportunidad para hacerlo la tenemos estos días en La Pedrera de Barcelona, donde se acaba de inaugurar una exposición que reúne 200 instantáneas de Francesc Català-Roca (Valls, 1922 - Barcelona, 1998). La muestra recoge tanto su fotografía documental de los años 50 y 60, como sus trabajos sobre arquitectura.

A lo largo de la exposición, podemos leer algunas citas de Català-Roca que nos acercan a su manera de trabajar y entender la fotografía. Entre otras cosas, el artista dijo en su día: "El fotógrafo siempre duda: qué ángulo tomar, qué diafragma y qué velocidad escoger, qué película... No tiene que dudar nunca a la hora de disparar". En la muestra queda claro que Català-Roca tuvo una gran capacidad para escoger el instante decisivo. De hecho, si observamos los contactos que se exponen en La Pedrera, esos grandes momentos captados por el fotógrafo nunca fueron el resultado de una sucesión de tomas fallidas, sino más bien de una mirada privilegiada sobre la realidad.


En la exposición que se puede visitar estos días en Barcelona, asistimos a la lenta transformación de un país. En la muestra encontramos numerosas imágenes de la España rural, aquella que parece congelada en el tiempo, pero también instantáneas tomadas en las grandes ciudades, donde se aprecian los cambios de una sociedad lastrada por el franquismo. Es habitual encontrar en estas últimas fotografías la mirada humorística de Català-Roca. Sin manipular en absoluto su trabajo, el autor juga con las composiciones y las perspectivas para lograr pequeñas bromas (así se puede apreciar en las imágenes donde aparecen carteles publicitarios de la época).

En sus fotografías, Català-Roca demuestra un gran dominio de la luz, a pesar de las mayores limitaciones técnicas de la época. De hecho, aunque en algunas tomas se prima claramente el valor del instante, y no tanto la perfección en el enfoque, hay otras muchas instantáneas que sorprenden por su gran nitidez y sus incontables matices. Por otro lado, es obvio que a Català-Roca perseguía constantemente la luz (contrastada con la sombra) para dotar sus fotografías en blanco y negro de una mayor riqueza visual.

Como decía al principio, además de las imágenes documentales, la exposición de La Pedrera también incluye un gran número de instantáneas centradas en la arquitectura, sin ninguna presencia humana, donde la geometría y los juegos de luces y sombras toman todo el protagonismo. En esta serie de fotografías, encontramos muchas edificaciones de Barcelona, que abarcan desde construcciones emblemáticas, como la Fundación Joan Miró o el complejo residencial Walden 7, a lugares menos reconocibles y sencillos. En este apartado de la muestra, Català-Roca muestra nuevamente el gran acierto de su mirada, capaz de convertir una simple sucesión de escaleras, barandillas y ventanas en una imagen fascinante.

La exposición de Francesc Català-Roca se puede visitar hasta el 25 de septiembre en La Pedrera. Está organizada por la Obra Social de CatalunyaCaixa, con la colaboración de La Fábrica, la Fundació Barrié y el Col·legi d'Arquitectes de Catalunya, donde se guardan los más de 180.000 negativos que forman el archivo Català-Roca.



martes, 12 de julio de 2011

La evolución natural de las series

Leía hoy un artículo en La Vanguardia sobre la creciente presencia de sexo y violencia en las series de televisión. El periodista subtitulaba: "Los expertos ven una propensión a lo extremo para buscar sorprender al espectador". Muy posiblemente es cierto que la aparición de contenidos más explícitos en la ficción televisiva responde al objetivo de "pescar" audiencia en un mercado de series absolutamente desbordante, pero eso no quita que la mayor presencia de sexo y violencia sea algo natural, cuya omisión en algunas producciones podría resultar incluso ridícula.

En el texto de La Vanguardia se habla de títulos como Spartacus, Juego de Tronos o True Blood, estas dos últimas del canal por cable HBO. La primera no la he visto pero sí las otras dos. Se dice que la introducción de escenas de sexo en Juego de Tronos incluso ha generado polémica en EE.UU., algo que me parece absolutamente fuera de lugar. Para empezar, ese es un contenido que ya aparece en las novelas de George R. R. Martin. Por otro lado, y como bien explica el autor, los hechos transcurren en una época "medieval" donde las luchas de poder no sólo tenían que ver con las guerras, sino también con los incestos y los hijos bastardos.



En el caso de True Blood, la serie de vampiros de Alan Ball (A dos metros bajo tierra), celebro que el sexo tenga un protagonismo destacado, ni que sea para compensar otras producciones, como The Vampire Diaries o la cinematográfica Crepúsculo. Vamos a ver, ¡que estamos hablando de vampiros! Seguramente hay pocos seres fantásticos tan sexuales como éstos, así que es absurdo recrearlos como simples almas en pena de tez pálida. Sí, los vampiros muerden en el cuello y absorben la vida. Lo necesitan y disfrutan con ello.


En definitiva, que con una televisión con centenares de series de todos los géneros y para todos los gustos, es absurdo rasgarse las vestiduras porque el sexo y la violencia se hayan hecho un hueco en algunas de estas producciones. Eso sí, a ver cómo se traslada esa tendencia natural a España, muy dada a imitar sin gracia los éxitos televisivos de otros lares.

jueves, 2 de junio de 2011

Cuando una BSO es suficiente

No tengo el gusto de haber leído ninguno de los libros de la trilogía Millenium. Como siempre me pasa, el hecho de que todo el mundo, por obra y milagro del marketing, sintiera una fiebre repentina por la obra de Stieg Larsson no hizo otra cosa que alejarme de su literatura. No fue una renuncia definitiva porque nunca puse en duda el interés de las novelas del sueco. Simplemente fue un aplazamiento a la espera de un momento más propicio, con menos ruido.

Siendo coherente con esta decisión, tampoco quise ver ninguna de las películas que adaptaron la trilogía. Y así el recuerdo del fenómeno Larsson fue diluyéndose poco a poco.

Hace unos meses me enteré de que David Fincher iba a dirigir un remake de Millenium y, como siempre, mi primera reacción fue de decepción. Suelo detestar los remakes por oportunistas e innecesarios. Y porque muchas veces suponen una suerte de insulto al espectador, al que acusan sutilmente de no ser capaz de entender los códigos de otras culturas que no sean la norteamericana. A pesar de eso, Fincher me parece un director muy interesante, al que siempre hay que darle una oportunidad. Además, la noticia me llegaba poco después de haber visto su última película, La red social, que me había dejado muy buenas sensaciones.

Debo reconocer, no obstante, que tanto La red social como la primera parte del remake de Millenium, La chica con el tatuaje del dragón (The girl with the dragon tattoo), comparten un aliciente extra, el hecho de que Trent Reznor (líder de Nine Inch Nails) y su compañero de andanzas habitual, Atticus Ross, sean los encargados de firmar las bandas sonoras de ambas películas. Tras el entusiasmo que me produjo la música de La red social, no pude evitar ilusionarme al conocer la noticia.

Hoy he podido ver el trailer oficial de La chica con el tatuaje del dragón y las expectativas no pueden ser más altas. El vídeo, de 1 minuto y medio, está ambientado totalmente con la versión que han hecho Reznor y Ross de un tema mítico de Led Zeppellin, Immigrant song. La canción suena terriblemente orgánica, como todo lo que toca el líder de NIN. Cuando el trailer acaba, te deja con la boca abierta, el pulso acelerado y el deseo irrefrenable de volverlo a ver.

Quizás esta vez la BSO sea suficiente para llevarme al cine, aún sin haber leído los libros, aún sin haber visto la versión cinematográfica original...

martes, 19 de abril de 2011

Prometedor arranque de "Juego de tronos"

Tras muchos meses de espera, por fin ha arrancado en HBO la serie Juego de tronos (Game of thrones), que adapta la exitosa saga de novelas fantásticas Canción de hielo y fuego (A song of ice and fire) de George R. R. Martin. Eran muchos los lectores que ansiaban ver a los personajes de tan apasionante historia saltar a la pantalla. Unos lectores que también deseaban descubrir escenarios tan poderosos como el Muro, Invernalia o Nido de Águilas.

En mi opinión, el primer episodio de la serie ha cubierto sobradamente las expectativas. El arranque, localizado en el Muro, es magistral, emocionante, sobrecogedor... La narración en paralelo funciona perfectamente y las escenas clave no difieren demasiado de cómo las podría haber imaginado cualquier lector de la saga. Las ambientaciones son soberbias y los personajes, en su gran mayoría, encajan de lleno con la narración de Martin. La cara más reconocible del reparto, Sean Bean (conocido por haber encarnado a Boromir en El señor de los anillos), está muy creíble como Ned Stark, y tampoco hay estridencias entre los actores que interpretan al resto de la familia de Invernalia. Por otro lado, me resulta especialmente acertado el casting de los "malvados" Lannister.

Si la serie creada por David Benioff y Dan Weiss consigue mantener el buen nivel de este primer episodio, su éxito está asegurado. No veo la hora de encontrarme con las vertiginosas celdas de Nido de Águilas...